¿Se imaginan si los pobres de nuestro país recibieran una educación de calidad similar a aquellos niños que tienen la suerte de estudiar en un colegio particular con los mejores profesores que se pueda contratar? Si no es así, ¿qué ventaja competitiva podría tener un niño pobre frente a un niño que tiene una educación privilegiada de buena calidad, en dos o tres idiomas, con las mejores técnicas de aprendizaje? Si bien habrá algunas excepciones, al no solucionarse estos problemas de acceso a la calidad educativa, los pobres seguirán siendo pobres.
Esta es una reflexión recurrente en mí. ¿Qué hacer para mejorar la igualdad de oportunidades, por lo menos en el acceso a una educación de calidad? Alguien con sapiencia podría sostener que deberíamos capacitar a los profesores para que tengan las competencias necesarias para poder dictar con calidad, en diversos idiomas. Pero coincidiría conmigo que esto demoraría muchos años, tal vez varias generaciones y el esfuerzo sería muy grande y costoso. Debemos hacerlo, pero no soluciona el problema de los niños que hoy necesitan una educación competitiva.
Entonces se debe enfocar el logro del objetivo de distinta manera, y empezamos preguntándonos: ¿cómo hacer para que un profesor del Markham, del Newton o del Magister pueda también darle clases a los alumnos de las zonas socialmente más vulnerables en Lima y en las regiones?, ¿cómo hacemos para que a esos niños se les dé clases en inglés, alemán o francés, además de sesiones en su idioma? De mucho pensar, de un intercambio de ideas se llegó a la conclusión que solo era posible si se incorpora a la educación peruana un fuerte componente de Tecnologías de Información y Comunicaciones (TICs).
Mediante las TICs, un profesor que dicta en uno de estos colegios podría compartir sus conocimientos e impartir clases a un gran número de niños de diversos lugares. A través de una pantalla de un televisor o una computadora podría dictar una clase que sea compartida por aquellos niños que hoy no tienen la oportunidad. Se podría generar material educativo para soportar una educación con los más altos estándares. La tecnología podría unir una oferta educativa de calidad y las necesidades de una población estudiantil ausente de la modernidad.
Esto no significa el desplazamiento de los actuales docentes. Por el contrario, ellos recibirán un refuerzo tecnológico con herramientas que les permitirán que sus alumnos aprendan más y mejor. Esta vinculación de los actuales profesores con las nuevas tecnologías los hará actualizarse y modernizarse.
El esfuerzo debe ser una combinación entre el trabajo de los actuales docentes y los profesores que tienen una especialización distinta como la enseñanza en otros idiomas o una metodología relevante para cursos específicos. Es previsible que el soporte mayoritario provenga de la plana docente actual del sector público.
Es un esfuerzo que tomará tiempo difundir ampliamente cómo debería ser el objetivo de un gobierno, pero podríamos ver resultados en el corto plazo porque es posible establecer una ejecución por etapas bajo un esquema de mejora continua.
Además de las TICs, ¿qué otras propuestas plantearía usted para mejorar la calidad educativa?
Ph. D. en Ciencias de la Administración por ESADE. Ha sido Viceministro de Transportes, Presidente de los Comités Especiales de Promoción de la Inversión Privada de Infraestructura y Servicios Públicos (CEPRIS).
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