Optimismo, al que hay que añadirle un poco de realismo y humildad dado nuestro exiguo avance en educación, salud, seguridad, servicios básicos y justicia; bases del desarrollo sostenible.
Durante los últimos veinte años, el Perú ha conseguido mantener una estabilidad macroeconómica nunca antes vista, que ha permitido el aumento constante del flujo de inversiones, un crecimiento económico sostenido, y lo más significativo, el surgimiento de una sociedad emprendedora. Más importante aún, es la revalorización por lo peruano.
El boom de la gastronomía, acompañada por la revaloración de nuestra multiculturalidad, nuestra biodiversidad, nuestros productos, nuestro arte y nuestra gente; han generado un sentimiento de orgullo que hace dos décadas era impensado. Si antes todo lo extranjero era mejor y era utópico pensar que el Perú podía llegar a ser un país del primer mundo, hoy lo peruano es sinónimo de calidad y la utopía se ha convertido en posibilidad.
Si bien estos logros vienen siendo reconocidos en el exterior, aún existe mucho desconocimiento sobre el Perú y sus infinitas oportunidades. El avance de la globalización y la firma de acuerdos comerciales con la mayoría de países, es sin duda una gran ocasión para nuestro país dadas nuestras ventajas comparativas y competitivas en muchos nichos de mercado.
El Perú no debe desaprovechar este momento único para posicionarse en el mundo y, en especial en la mente de los potenciales inversionistas, consumidores y turistas, como un país polifacético, especialista y cautivador, utilizando los conceptos de la Marca País. Debemos aprovechar nuestras ventajas, el momento que vivimos y el que vive el mundo para incrementar nuestras exportaciones de valor agregado, las divisas provenientes del turismo receptivo y el flujo de inversión productiva, lo cual contribuye al desarrollo sostenible y descentralizado del país.
Si realmente queremos dar el gran salto, debemos contar con una sólida estrategia de promoción del país que busque aprovechar todas estas oportunidades. Si hacia afuera debemos continuar el camino trazado, es evidente que hacia adentro existe una enorme deuda pendiente. A ello hizo referencia el reciente mensaje presidencial, el cual giró alrededor de lo que entiendo será el objetivo número uno del nuevo gobierno: la inclusión social.
En ese sentido, más que nuevos programas sociales, esperamos escuchar objetivos y estrategias más claras al respecto. La inclusión no sólo se logra a partir de programas de asistencia y la creación de nuevos ministerios. Se da a partir de una estrategia articulada que tenga como énfasis la inversión social; es decir, la mejora de la calidad educativa, la nutrición infantil, el acceso a la salud y los servicios básicos, la infraestructura, el fortalecimiento de las competencias de las pequeñas y medianas empresas y la conectividad de éstas con el mundo.
Si estos son los caminos que se eligen para cerrar la brecha social, creo que toda la sociedad peruana - la cual comienza a mostrar signos de vida en materia de emprendimiento social - empujará el carro en el mismo sentido y se podrían lograr resultados extraordinarios. Soy un convencido de que tomando las decisiones correctas podremos lograr el ansiado desarrollo.
No olvidemos que a diferencia de las potencias occidentales que se encuentran paralizadas frente a sus problemas estructurales, somos un país que ha sabido tomar decisiones difíciles y corajudas para salir del fondo. Hemos remado mucho para darnos esta nueva oportunidad y estamos preparados para asumir nuevos retos.
Si corregimos algunos errores, transformamos lo que no ha funcionado y continuamos lo bueno, el Perú podría estar cerca de alcanzar un sitial en el primer mundo. Somos tal vez el país con mayores oportunidades en el mundo. No las desaprovechemos.
¿Qué significa para usted ser peruano?