
Los mapas de flujo de valor constituyen una útil herramienta para analizar y, sobre todo, mejorar los pasos para fabricar y entregar un producto. En este artículo, te enseñaremos cómo funcionan y qué pasos seguir para elaborarlos.
La técnica de gestión basada en datos Lean Six Sigma permite a las empresas mejorar la calidad de su oferta al mitigar las variaciones y los desperdicios y eliminar posibles defectos. En la actualidad, muchos sectores trabajan con base en este enfoque. Sin embargo, para aplicarlo de manera exitosa, se requieren un mapeo del flujo de valor (VSM, por sus siglas en inglés), que permite diseñar una guía visual de todos los componentes requeridos para entregar un producto o servicio.
Es un poderoso método para detectar posibles desperdicios en cualquier proceso interno de una organización, así como el origen de estos. Cada paso significativo se detalla y analiza para tener claro el valor que agrega desde la perspectiva del cliente. Este enfoque orienta la evaluación hacia lo que importa de verdad y permite al negocio competir de manera más eficaz.
Los profesionales que participan en la producción y detectan con antelación una amenaza competitiva pueden aprovechar el VSM para generar el valor máximo para los clientes y de la manera más eficiente posible.
Esperamos que estas pautas te ayuden a crear un VSM que optimice la fabricación de tus productos.
Referencias
Portal de negocios de ESAN Graduate School of Business. Desde el 2010 difunde contenido de libre acceso (artículos, infografías, podcast, videos y más) elaborado por los más destacados especialistas. Encuentra contenido en más de 15 áreas y sectores como Administración, B2B, Derecho Corporativo, Finanzas, Gestión de Proyectos, Gestión de Personas, Gestión Pública, Logística, Marketing, Minería, TI y más. ¡Conéctate con los expertos de ESAN y aumenta tu conocimiento en los negocios!
Muchas empresas concentran sus esfuerzos en reclutar personal, pero descuidan el desarrollo del talento interno, una práctica que puede elevar la rotación, afectar la productividad y comprometer la continuidad operativa.
La transformación tecnológica, la sostenibilidad y la eficiencia operativa han convertido a la logística en un factor decisivo para reducir costos, mejorar el servicio y fortalecer la competitividad de los negocios.
El crecimiento acelerado de las ciudades exige replantear la infraestructura urbana y fortalecer la resiliencia frente a desafíos sociales, ambientales y climáticos que impactan cada vez más en la calidad de vida.