
Hoy los consumidores son mucho más inquisitivos. Interactúan activamente con las marcas y con otros usuarios, pero no siempre de manera positiva. Las empresas están expuestas a críticas, campañas en contra e incluso crisis que podrían impactarlas al punto de generar un cierre. Pero existe un escenario aterrador al que las marcas podrían estar expuestas: el anticonsumismo.
En la actualidad, las personas están cansadas de la publicidad y del marketing tradicional, así como de la acumulación de productos que terminan en un rincón de la casa. A muchos de ellas se les suma la preocupación por la contaminación ambiental, por acumular productos de plástico que afecten la sostenibilidad, entre otras tendencias. Al final, optan por no consumir y no acceder a ningún intento de venta por cualquier canal, sea físico u online.
Hace unos años, una franquicia extranjera pasó por una crisis luego de que se descubrieran sus malos hábitos de salud en la cocina: reutilizaban el aceite con más de dos semanas de uso. Aunque superaron la crisis, los consumidores tomaron conciencia del daño que la comida chatarra ocasiona a la salud. Fue un movimiento de anticonsumo sobre alimentación saludable.
Por otro lado, otra marca sufrió una crisis similar debido a la cantidad de plástico que utilizaba para empaquetar sus productos. El movimiento anticonsumo allí partió de una concientización más fuerte sobre el cuidado del medio ambiente.
En ambos ejemplos, no solo las dos marcas sufrieron pérdidas y apuros, otras empresas con el mismo giro de negocios también fueron afectadas por los nuevos o más estables pensamientos de los consumidores. Son dos corrientes que generaron una actitud de rechazo de las personas hacia productos similares y, por ende, las ventas disminuyeron, así como la reputación de la imagen de la marca.
El anticonsumismo se refuerza por este tipo de casos, que hoy en día son cada vez más comunes. Es por ello que las empresas deben estar atentas no solo a sus políticas y procesos, sino a la manera de comunicarse, de trabajar con los clientes internos, entre otros factores. Las crisis de marca son oportunidades perfectas para que esta tendencia surja, crezca y afecte a diversas compañías.
Todo esto es impulsado gracias a la era digital. Es decir, los consumidores se comunican en tiempo real, comparten sus opiniones en Internet, manejan sus protestas en simultáneo a nivel mundial y causan crisis en muy poco tiempo. Si bien es cierto el anticonsumismo es una tendencia que ya ha existido desde hace mucho tiempo (como el Día de no comprar nada, una protesta mundial contra el consumismo que se realiza anualmente cada 25 de noviembre), las redes sociales y otras plataformas online han fomentado las reacciones de los usuarios.
Más allá de ser un problema para las marcas, las empresas deben reformular sus estrategias y adaptarse a las nuevas formas de tomar decisiones de los consumidores, planificando además los diseños de los productos para que, por ejemplo, sean saludables o amigables con el medio ambiente.
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Fuentes:
Puro Marketing. "Los movimientos anticonsumo y los consumidores que se rebelan contra las marcas".
Academia. "The anti-consumers in a post-modern perspective".
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